
Olor a chifa. Un aroma que no pasa desapercibido. Una calle muy peculiar que enmarca el contraste entre lo chino y lo peruano. Letras no codificadas en nuestro idioma en el frontis de las tiendas, faros, bancas, adornos que nos transportan al otro lado del mundo. Personas vienen y van a rauda velocidad. Para muchos este lugar es un simple corredor que sirve de conexión entre negocio y negocio. Para otros va mucho más allá.
Desde sus inicios la Calle del Capón, ahora solo llamada “Capón”, ha sido un lugar muy transitado por los limeños, lleno de bullicio y comerciantes por doquier. El estar junto al Mercado Central (construido a mediados del siglo XIX) ha marcado gran parte de su historia debido a que, si no fuera por estas circunstancias, tal vez nunca hubiese alcanzado la popularidad del momento.
Esta calle existió antes de la llegada de los chinos culíes al Perú y se le llamaba de esta forma porque era allí en donde se capaban a los cerdos para luego engordarlos y venderlos junto a gallinas, pavos, entre otros animales y productos alimenticios.
Es así que queda clara la errada idea de la familiaridad entre Cantón y Capón. Como menciona Mariella Balbi en su libro Los Chifas en el Perú (1999), “... En donde los limeños se abastecían diariamente, no sólo estaban los chinos. En los alrededores del Mercado Central también se habían instalado italianos y españoles que vinieron a mediados del siglo pasado”.
Este lugar se caracteriza por su orientalidad. Los colores, sabores y olores hacen de esta calle el corazón de un verdadero barrio chino, uno de los mejores en el planeta. “En un estudio a nivel internacional presentaron 13 barrios chinos del mundo entre los cuales está el del Perú”, comenta el presidente de la Asociación Peruano-China Luis Yong.
Comerciantes innatos
Si se tiene que hablar de tradición, cuna y escuela no se puede obviar que los chinos fueron a través de la historia grandes comerciantes, es por eso que cuando llegaron los primeros chinos a nuestro país buscaron todas las posibilidades de negocio para sobrevivir en un lugar que les era extraño.
Un gran ejemplo de ello son las grandes galerías ubicadas en esta calle que ahora son uno de los centros magnéticos comerciales más importantes del Perú. Ahí están situadas las grandes importadoras de artículos chinos, como porcelanas, adornos y artículos esotéricos, entre otros.
Por otro lado, el turismo externo está incrementando cada vez más por la zona y se debe a que Perú ha sido declarado destino gastronómico del mundo. De igual forma este fenómeno también se logra divisar en el turismo interno, gente de varios distritos se da cita a Capón para disfrutar de un paseo lleno de encanto, magia y folclore al mejor estilo oriental.
El misticismo chino juega un papel importante como atractivo turístico, el horóscopo chino ha despertado nuevos adeptos entre los ciudadanos limeños, en el barrio chino se ven colas interminables y no necesariamente para ingresar a un chifa sino para tener alguna consulta con un astrólogo chino.
No se puede dejar de lado el gran auge de los chifas que muestran la fusión de dos culturas milenarias. El dos sabores encuentro entre estos muy similares ha logrado crear una marca internacional. Además está dando muchos beneficios a la gastronomía peruana como lo ha logrado la inserción del cuy en este campo
Capón es una de las herencias más grandes que nos ha dejado la cultura. Representa el choque de dos culturas, que no buscaron opacar la una a la otra sino que supieron unirse para dar a luz un nuevo concepto cultural.

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