viernes, 14 de marzo de 2008

Casa Museo Miguel Grau




“ Si lo que estoy haciendo es de héroes entonces he llegado a la conclusión que no existen héroes alguno en el mundo” , palabras del Almirante Miguel Grau, dónde se muestra la hidalguía y caballerosidad de este personaje.
Frases curiosas como esta y otros datos interesantes se pueden encontrar en las instalaciones de la Casa Museo Miguel Grau, ubicada en la Av. Huancavelica en el centro histórico de Lima.
Lugar donde Don Miguel Grau Seminario y su esposa, doña Dolores Cavero, habitaron desde el mes de abril de 1867, hasta algún tiempo después del fallecimiento del Almirante.
Esta casa data aproximadamente de unos 200 años y fue mandada a edificar por su primer inquilino el abogado de la Real Audiencia de Lima, Don Gaspar de Osma. Sin pensar que con el pasar del tiempo esta casa se convertiría en una reliquia para la historia del Perú.
Actualmente el museo es administrado y custodiado por la Marina de Guerra del Perú por medio de un convenio con la Pontificia Universidad Católica.

Un paseo por la historia
Al subir por las escalones de madera se logra percibir una atmósfera de encanto y tradición como si se volviera a los años mozos del Perú. Una vez arriba es difícil no ingresar al balcón de la casa Grau, donde el Almirante pasaba horas divagando bajo el cielo gris de Lima.

Unas flechas invitan al visitante a seguir el recorrido, como primer punto está la sala de la familia Grau, dónde resalta de una manera imponente el retrato de Miguel Grau, asimismo que el de su esposa y sus adorados hijos.
A unos metros se encuentra un caballete donde permanecen colgados dos sobreros uno negro caballero y otro azulino de marinero. Por encima de esto una araña del siglo XVII alumbra el lugar dándole un matiz de intimidad al lugar.
Seguido a esto, nos esperan tres compartimientos de la casa. En el primero se logra divisar un mapa enorme de la ruta que siguió Grau y su querido Huáscar a lo largo de la Guerra, en la parte inferior y entre cristales yace la espada del Almirante, que fuera testigo de innumerables tardes de gloria.
En los compartimiento restantes las paredes se muestran adornan por unas viejas fotografía de amigos acompañada de melancólicas cartas que ayudaron a los historiadores y pensadores a construir la personalidad de Miguel Grau. Como Ricardo Palma que define a Grau como un león de pelea con un corazón de niño. Y es que esta ternura se logra ver en las líneas de las cartas remitidas a su esposa y a sus amigos más íntimos.
Caballero de caballeros
Sin duda la carta más conmovedora exhibida en este museo es en la que Miguel Grau le escribe a la viuda del general chileno Pratt.
“ Señora mia, adjunto a esta carta le envío la espada, el traje y algunas pertenencias de su esposo que en algo pueden calmar su dolor”
Como se sabe, la espada de un general es el trofeo más importante que un oponente pueda conseguir. Este gesto conmovió mucho a la viuda de Pratt que le respondió con palabras de profundo agradecimiento y tildándolo como un verdadero caballero.
Este es un gesto que pocos hombres tienen la capacidad de realizar, se demuestra una gran calidad de persona y sobre de todo de ser humano.
Desde ese acontecimiento se le conoce a Miguel Grau como el caballero de los mares, por acciones como ésta que conmovían hasta sus propios enemigos de batalla.
Este museo es uno de los lugares que ningún peruano puede dejar de ir, por la trascendencia de un hombre que entregó toda su vida a defender el mar peruano y que supo llevar el nombre del Perú a lo más alto.

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